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RECORDAR Y VOLVER A MIRAR PARA CRECER


Cercano el final de este curso pastoral, es tiempo de mirar hacia atrás, hacer balance, recordar, y revisar, o sea, “pasar por el corazón”, volver a mirar lo ya visto y vivido. Seguro que cada grupo, cada persona que formamos la Parroquia del Portillo hemos vivido con intensidad este curso, en el que hemos visto como el Señor nos ha acompañado. Un tiempo en el que hemos sentido el gozo de la fe, la alegría de ser comunidad, un tiempo de seguir a Jesús, pero también un tiempo de dificultades, tristezas, un tiempo para el testimonio de estar cerca de los que sufrían y lloraban. Hemos compartido la fe y la vida, pues formamos una misma familia -la Iglesia- y por eso desde la confianza, la serenidad y la esperanza hemos afrontado esas situaciones personales o familiares difíciles.

En este curso hemos dado lo mejor de nosotros mismos, o por lo menos lo hemos intentado. Sentirnos comunidad parroquial, y seguir construyendo juntos el ser una Iglesia de puertas abiertas, una “parroquia acogedora y en salida”. Tomando conciencia de nuestro Bautismo. Reconociendo y agradeciendo los diversos ministerios y servicios que se van desarrollando en el seno de la comunidad parroquial. No olvidando nuestra identidad misionera para estar presentes, desde nuestra fe en Jesús el Señor, en medio de nuestro barrio y de los diversos ámbitos de la vida cotidiana. No olvidando a los pobres y los que sufren, entre nosotros o en cualquier lugar del mundo (“Duchas y lavadoras,” la “Residencia de ancianos”, Cáritas, Pastoral de la Salud, Mesa por la Hospitalidad, Domund, Manos Unidas…).

Seguimos “en Sínodo” y queremos crecer en comunión, participación y misión, poniéndonos a la escucha del Espíritu Santo para descubrir y discernir juntos qué tenemos que hacer como comunidad parroquial, y a qué retos nos pide el Señor que respondamos. El sábado 3 de junio, en el Consejo Pastoral Parroquial, tendremos la oportunidad de poner en común lo programado y realizado por parte de cada grupo de nuestra parroquia durante este curso. También señalaremos objetivos y acciones para el curso que viene. Escucharnos los unos a los otros, el compartir la vivencia de lo logrado y el reconocer nuestras lagunas y retos pendientes nos ayudará a dar gracias al Señor, por cada persona, por nuestra parroquia, pero además nos ayudará a seguir creciendo en el seguimiento de Jesucristo, y seguir creciendo como comunidad que acoge y sirve a los pobres y los que sufren, que celebra la fe y que anuncia a Cristo, saliendo al encuentro de los alejados y los ausentes.

Querida Comunidad parroquial del Portillo, por todo lo vivido en este curso: ¡GRACIAS A DIOS!¡GRACIAS A CADA UNO DE VOSOTROS!

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