IV DOMINGO DE CUARESMA


Señor, en verdad que eres el Padre bueno que sale cada día a los caminos de la vida para ver si volvemos a casa o preferimos seguir perdidos, sufriendo solos, llorando en silencio.

Enséñanos el camino para volver a casa; enséñanos que sólo junto a Ti podemos ser felices; enséñanos que sólo Tú nos das la vida; enséñanos que sólo Tú bastas; y enséñanos también a alegrarnos por el retorno de los hermanos, y a acogerlos con el corazón abierto, llenos de gozo por volver a estar reunidos en Tu casa. Amén.