INICIAR, REANUDAR, CONTINUAR


Iniciamos un nuevo curso pastoral en nuestra parroquia. Lo empezamos con confianza, ilusión y esperanza. Poco a poco se irán reanudando las actividades de los grupos.

A la hora de programar el presente curso nos ayudará la reflexión que se realizará en el Consejo Pastoral de Inicio de Curso. En él retomaremos las líneas surgidas del trabajo sinodal, y que fueron elegidas en el Consejo de final de Curso, del 11 de junio pasado:

1. Fomentar el ser una comunidad abierta a la pastoral de conjunto, y a la realidad del entorno.

2. Apoyar las obras sociales de la parroquia. Implicarnos más en la acción socio-caritativa.

3. Abordar temas de actualidad para ofrecer propuestas con ojos nuevos.

4. Acompañar y dar mayor protagonismo a los jóvenes y a los niños.

Con las orientaciones de la Permanente del Consejo Pastoral, partiendo de las líneas antes citadas y de la Programación diocesana del PLAN VITA, los distintos grupos iremos concretando nuestra programación y haciendo aportaciones para que en el Consejo Pastoral de comienzo de curso (la fecha de celebración está por concretar) señalemos los objetivos y las acciones concretas a realizar como comunidad


Seguiremos creciendo en comunión, participación y misión, para ser en medio de nuestro barrio una Comunidad parroquial que acoge y sirve a todos, pero de forma especial a los pobres y los que sufren, una comunidad que ora y celebra la fe y la vida, una comunidad que anuncia y testimonia el gozo del Evangelio. Una parroquia “en salida”, “de puertas abiertas”, que sale al encuentro de cada persona, teniendo en cuenta a los alejados y ausentes.


Este nuevo curso se incorpora al equipo sacerdotal de nuestra parroquia, D. Guillermo Contín Aylón. Hasta ahora ha estado en la Parroquia de Ntra. Sra. de los Dolores. Le damos la bienvenida, agradecemos su disponibilidad, y oramos por él. Bienvenido y buena tarea.


¡Feliz curso! Este curso que ahora comenzamos, como cualquier inicio, es un tiempo de volver a ilusionarnos por los proyectos ya emprendidos, perseverar en ellos y vivirlos como algo nuevo cada día. Tiempo para experimentar que el Señor camina con nosotros, y que, en su nombre, de nuevo, nos ponemos en camino.