HORIZONTE DE ESPERANZA


Todavía estamos en la tormenta provocada por el Covid-19, pero poco a poco va remitiendo. En estos momentos se vislumbra un horizonte de esperanza. La vacunación de los más vulnerables y de un porcentaje alto de la población está abriendo un rayo de luz, basta que nos asomemos a las residencias de mayores para comprobar que han pasado aquellos momentos tan duros de miedo y de muertes.

El futuro sigue siendo incierto, pero cada persona y comunidad tendrá que ir curando las heridas, recuperando la proximidad y elaborar las lecciones aprendidas en este tiempo, porque “algunas cosas se aprenden mejor en la calma, otras en la tormenta”.

La esperanza es que lo vivido siga despertando el sentido de la fraternidad y la solidaridad universal, que en los primeros meses de la pandemia estaban simbolizados por los aplausos desde las ventanas y balcones de las casas y la solidaridad de tanta gente; siga inspirándonos a promover un nuevo espíritu de fraternidad.