UNA COMUNIDAD QUE ACOGE Y SALE AL ENCUENTRO


Iniciamos el mes de noviembre celebrando a Todos los Santos y recordando, al día siguiente, a Todos los Difuntos. La llamada a la santidad es para todos los bautizados. El Papa Francisco nos lo recordaba en su exhortación Gaudete et exultate (Sobre la llamada a la santidad en el mundo actual): "Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra." (GE 14). El Papa nos anima a vivir la vida cristiana, el seguimiento de Cristo, como camino de santidad, y nos dice, haciendo suya una frase de Benedicto XVI: «la santidad se mide por la estatura que Cristo alcanza en nosotros, por el grado como, con la fuerza del Espíritu Santo, modelamos toda nuestra vida según la suya»

Cada día somos llamados a crecer como comunidad que anuncia, celebra, acoge y sirve. Dentro de algunos días escucharemos la invitación a participar en la comunidad parroquial a través de un nuevo servicio, el ministerio de la acogida. Queremos ser una Iglesia de puertas abiertas, y una forma de serlo es que el templo parroquial esté más tiempo abierto, para acoger al que llega, y responder a sus necesidades y situaciones. Algunos vendrán a conocer y disfrutar del arte y de la historia de nuestra parroquia, otros vendrán buscando consejo o ayuda de diversa índole, muchos se acercarán para orar, algunos al ver la iglesia abierta entrarán y recordarán momentos importantes de su vida celebrados aquí. Para que esto sea posible es necesario que haya personas que estemos dispuestos a asumir este servicio en nombre de la comunidad parroquial. PARTICIPA.

El Domingo 27 de noviembre iniciaremos el tiempo litúrgico del Adviento que nos prepara para celebrar las fiestas de Navidad y Epifanía: el nacimiento de Jesucristo, el “DIOS-CON-NOSOTROS”. Serán unas semanas que nos ayudarán a esperar, y a acoger a Jesús que llega. Seremos invitados a salir a su encuentro y a reconocerlo presente en las personas y en los acontecimientos cotidianos. Este Adviento nos ayudará a ser “acogedores” con el Señor y con las personas que Él va poniendo en nuestra vida. Aprovechemos este tiempo que Dios nos regala para abrir nuestras puertas y ser una comunidad que acoge y sale al encuentro de Jesús y de cada persona.