CUIDÉMONOS MUTUAMENTE


La celebración de la Pascua del Enfermo, que tiene lugar el 6º domingo de Pascua (el 9 de mayo), es un momento propicio para brindar una atención especial a las personas enfermas y a quienes cuidan de ellas. Pensamos, en particular, en quienes sufren los efectos de la pandemia del coronavirus.

La experiencia de la enfermedad hace que sintamos nuestra propia vulnerabilidad y, al mismo tiempo, la necesidad innata del otro.

La cercanía es un bálsamo muy valioso, que brinda apoyo y consuelo a quien sufre en la enfermedad. Como cristianos estamos llamados a ser misericordiosos como el Padre y amar, en particular, a los hermanos enfermos, débiles y que sufren. Y vivimos esta cercanía, no solo de manera personal, sino también de forma comunitaria, sin abandonar a nadie y acogiendo sobre todo a los más frágiles, como lo hacía Cristo.

Que el Espíritu del Resucitado sostenga nuestra fe y nuestra esperanza, y nos ayude a cuidarnos unos a otros con amor fraterno.