900 Aniversario: EUCARISTÍA SOLEMNE

3/30/2019

 

Para finalizar esta semana de aniversario, celebramos una Eucaristía Solemne, en la que participamos todos los grupos de la parroquia, en las lecturas, las ofrendas los cantos…

El lema de esta celebración es, como dijo el párroco en la homilía: “La madre de Dios en el centro de la Iglesia peregrina”.

Fue una misa muy participada y la iglesia estaba llena de feligreses y amigos.

 

Recalcamos unas palabras que dijo D. Jesús Jaime en su homilía:

“El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres”. Este es nuestro sentir en esta mañana de domingo, en la que nos hemos reunido para dar gracias por el regalo de María, damos gracias a Dios por la presencia de María en nuestra historia, en nuestras vidas.

La presencia en los inicios continúa a lo largo de la historia. Como una verdadera Madre, ella camina con nosotros, lucha con nosotros, y derrama incesantemente la cercanía del amor de Dios.

Desde los inicios de la fe en estas tierras, María se hace presente como columna que sostiene y faro que guía a los primeros cristianos, para alentarlos en la apasionante tarea de la evangelización. Y, sin dejarlos en ningún momento abandonados, se hace nuevamente presente en el portillo de la muralla para defender y alentar a los cristianos en momentos de adversidad.

Hoy estamos expresando nuestro agradecimiento por la presencia de María, el regalo de Jesús a su pueblo, como lo ha hecho siempre esta ciudad. Así se expresaban nuestros antepasados: “Agradecida Zaragoza a los singulares favores que le ha dispensado siempre María Santísima desde que en carne mortal se dignó venir en persona a vivir y consolar en sus tareas y fatigas apostólicas al Apóstol Santiago el Mayor; y reconocida con el nuevo favor que acababa de recibir de la Madre de Dios, cuando en la noche del 24 al 25 de marzo del año 1119 (según la más prudente opinión), acompañada de una legión angélica, se dignó aparecer en un “Portillo” para proteger a la Ciudad, en gratitud y reconocimiento por tan señalado favor, la piedad de los zaragozanos levantó en su memoria un Santuario, en el mismo lugar donde tan milagroso beneficio había recibido, en el que colocaron la pequeña imagen de María Santísima, de alabastro, con el divino niño en sus brazos, que tuvieron la dicha de encontrar en el “portillo” [Octavario de 1910, del Capellán Mayor D. Juan Francisco Pardo y Aznárez; Texto de la Cofradía de los duplicados Rosarios de la Aurora y después de puesto el sol de María Santísima del Portillo y San Lorenzo mártir].

Nosotros hoy fijamos en María la mirada, para que nos ayude a crecer en el seguimiento de Cristo.

A ella rogamos que interceda por nosotros para que permanezcamos firmes en la fe, constantes en la esperanza y generosos en el amor.

Con María podemos seguir avanzando confiados en el peregrinar de la vida y, mientras caminamos, le decimos: “Santa María del Portillo, sigue encendiendo luces en la densa noche de nuestros caminos y guarda la puerta de nuestro corazón”. GRACIAS, MADRE, POR TU PRESENCIA, EXPRESIÓN DEL AMOR DE DIOS.

 

Tras la homilía, se hicieron las peticiones y las ofrendas: el libro que se hizo en el centenario de erección como parroquia, unas velas para seguir dando luz al barrio, flores –portadas por los niños y jóvenes de la parroquia y el grupo de inmigrantes–, junto con el pan y el vino.

 

Una vez finalizada la eucaristía, y para seguir compartiendo ese espíritu de María de estar en medio de nosotros, nos juntamos en los locales parroquiales a tomar unas rosquillas y unos refrescos y seguir haciendo comunidad con todos los feligreses y amigos que nos acompañaron es esta celebración tan especial.

 

Que esta celebración nos haga seguir estando presentes en la parroquia, en el barrio, en la ciudad… con el espíritu de María, durante otros 900 años.

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