LA EUCARISTÍA , CORAZÓN DEL DOMINGO (4) 1. El Silencio que precede a la celebración.


Cuando entramos en la Iglesia a celebrar la Misa Dominical, hace mucho bien encontrar un clima de recogimiento, que ciertamente puede también prever algún ensayo del canto o alguna discreta comunicación.

Este recogimiento debería ser silencio total algún instante anterior al inicio de la celebración. Es el silencio que prepara la mente y el corazón de todos, que recuerda al importancia de cuanto nos disponemos a celebrar, que dispone a recibir con plena conciencia el gran don de la Palabra de la presencia del Señor. Si este silencio del inicio se hace una actitud habitual, producirá, sin ninguna duda, mucho fruto.

Cuidemos bien este silencio previo.